La programación estructurada es un estilo de programación basado en una organización lógica y clara del código, diseñada para facilitar su comprensión, mantenimiento y evolución. Este paradigma surgió en los años 70 como respuesta a los problemas de los programas desordenados y difíciles de seguir, conocidos como "código espagueti".
El objetivo principal de la programación estructurada es dividir un problema complejo en partes más pequeñas y manejables, utilizando una estructura de control definida.
Gracias a estos conceptos, la programación estructurada favorece la creación de programas más claros, fáciles de leer, depurar y mantener.
Python es un lenguaje que se adapta perfectamente al paradigma de la programación estructurada, debido a su filosofía de simplicidad y claridad.
En Python, la ejecución de instrucciones sigue una secuencia lógica, permite la toma de decisiones mediante estructuras condicionales, implementa ciclos de repetición para realizar tareas múltiples veces, y fomenta el uso de funciones para modularizar el código.
Además, Python refuerza el orden y la estructura a través de su sintaxis basada en indentación, lo cual obliga a mantener una organización visual clara del programa, facilitando aún más el enfoque estructurado.
Aunque Python también permite otros paradigmas, como la programación orientada a objetos y la programación funcional, aprender primero la programación estructurada proporciona una base sólida para comprender posteriormente técnicas de mayor complejidad.